Guía · Familia
Cómo hablar con tu hijo sobre drogas
El silencio y el sermón suelen fallar por la misma razón: ninguno abre una conversación. Hablar de drogas no es una charla única ni un interrogatorio. Es un hábito de confianza que se construye antes de que exista una crisis.
Antes de hablar
- Elige un momento sin prisa y sin público. El carro, la cocina o una caminata suelen funcionar mejor que la mesa del juicio.
- Revisa tu propio miedo. Si llegas a controlar, el otro se cierra. Si llegas a comprender, hay más chance de que hable.
- Infórmate con datos serenos, no con mitos ni con noticias alarmistas.
Durante la conversación
- Pregunta más de lo que afirmas: “¿qué has visto en el colegio?”, “¿qué te preocupa de este tema?”.
- Nombra riesgos sin caricaturizar. El exagerar destruye credibilidad.
- Separa a la persona de la conducta. Un error no define a alguien como “adicto” ni como “perdido”.
- Deja la puerta abierta: “podemos volver a hablar cuando quieras”.
Qué evitar
Amenazas vacías, comparar con otros hijos, revisar el teléfono como único método y convertir cada cambio de humor en una prueba de consumo. Esas vías erosionan el vínculo que después vas a necesitar.
Esta guía es educativa y no reemplaza una evaluación clínica. Si hay consumo, deterioro o riesgo, pide acompañamiento profesional.
