Artículo · Salud mental
Sana tu niño interior
Hablar del niño interior no es infantilizar el presente. Es reconocer que hay modos de asustarse, de complacer, de callar o de exigirse que se aprendieron temprano y todavía dirigen partes de la vida adulta.
Sanar no consiste en “pensar positivo” ni en culpar a la familia de origen como único relato. Consiste en mirar, con cuidado y con método, qué necesidad no fue sostenida y cómo esa necesidad se disfraza hoy de ansiedad, de consumo, de rabia o de perfeccionismo.
Pistas frecuentes
- Reaccionar de más ante un rechazo pequeño.
- Sentir que el valor propio depende de rendir, cuidar o no molestar.
- Dificultad para pedir, descansar o poner un límite sin culpa.
Este trabajo se hace mejor acompañado. Forzar recuerdos o técnicas aisladas de internet puede reabrir heridas sin red. En consulta, el ritmo lo marca la persona, no una fórmula.
